Se notaba ya el cansancio de la campaña y los ánimos estaban más templados. O sea, que hacíamos todo más despacio.
El día anterior contamos con la incorporación de un nuevo soldado a nuestro pelotón, y los seis salimos a la consabida plaza a disfrutar del que habría de ser uno de los conciertos más divertidos, buenos y sexy del festival, la actuación de EL VEZ.
El mítico cantante mexicano/americano se subió al escenario de la plaza de la Virgen Blanca con sus imposibles monos estilo Elvis, sus Mariachis, o lo que es lo mismo, dos guitarras, bajo y batería buenísimos, y las Elvettes, coristas y bailarinas preciosas (sobre todo la morena, flechazo instantáneo al pelóton al completo) que seguían sin pausa las frenéticas coreografías del Elvis mexicano.Hablando en espanglish, El Vez se nos metió a todos en el bolsillo. Simpático, cercano y sanote, se le notaban las ganas de hacer un buen espectáculo y que la gente se lo pasara bien, a pesar de la solanera de cagarse que aguantamos.
Al momento salen lo músicos, todos uniformados de traje gris, y detrás de ellos el Hombre en persona, con un traje muy poco favorecedor que le hacía parecer enano.
Sin mediar palabra el concierto comenzó y, entre que yo no soy un gran fan de Dylan, y que en los conciertos cambia las versiones a placer, sólo reconocí dos de ellas.
La banda bestial, como no, pero el gran momento fue cuando se levanta del órgano y se cuelga la guitarra. Al Choc casi le da algo, porque como nos cuenta (unas quince veces) es la primera vez en años que Dylan toca la guitarra en directo.Versiones larguísimas con finales inciertos que desembocaron en un “Like a rolling stone”, que todos coreamos, acabando así otro conciertazo en tan sólo 72 horas.Y allí se jodió el día. Comenzó a llover a cántaros y corrimos a refugiarnos en la carpa donde tocaban los New York Dollescos TOILET BOYS, que debieron flipar de su exitazo, en la carpa no cabía ni un alfiler, todos intentábamos cobijarnos debajo.Sin prestar mucha atención a esos tíos corrimos a ver a CHRIS ISAAK. Algunos valientes se metieron al mogollón debajo de la lluvia, el resto nos cobijamos como pudimos bajo unos árboles adyacentes que algo nos resguardaban. Y la verdad es que fue una pena porque no pudimos ver el concierto como se merecía.El escenario estaba decorado hasta arriba un poco hortera, pero cuando Isaak salió con su traje azul marino con bordes en blanco ya nadie se fijó en lo que tenía detrás.
Llevaba una banda bastante grande que le seguía a las mil maravillas mientras él se movía de aquí para allá, bromeaba con el público y hacía lo que podía para luchar contra la lluvia que aún así no consiguió arrancarle a sus fans acérrimos.
Estupendas “Wicked Game”, “Baby did a bad bad thing” y “Blue Hotel” para la que se puso un traje hecho de espejos¿?
En estas la mitad del pelotón tocamos retirada ante la inminente pulmonía derivada de ir calados hasta los ojos.