lunes, 22 de diciembre de 2008

Aquel pestazo a pólvora quemada

Como ocurren las cosas es algo que nunca dejara de sorprenderme.
Como te metes en un embolado sin comerlo ni beberlo, con la sensación de que todo quizás habría sido mejor si ese día no te hubieses levantado de la cama.
Pero, señores, hay que estar ahí, hay que probar el barro de la trinchera y oler la polvora por la mañana para saber lo que es , y luego, llegado el momento, poder decir “Yo estuve allí” y enseñar las cicatrices.
Si es que nos encanta estar en medio, cojones.

2 comentarios:

María dijo...

Guapoooooo

WAYNE GRO dijo...

A partir de ahora los comentarios que se hagan deben ser asi, piropeandome a alguna manera, que sois unos mamones desagradecidos